A nivel internacional, hubo diversos acontecimientos que permiten pensar que el 2018 pasará a la historia como un año en el que algunas cosas comenzaron a cambiar de rumbo.

El escándalo Facebook-Cambridge Analytica sirvió para confirmar lo que todos temíamos: el uso inescrupuloso del aluvión de datos que cada usuario genera. Esto dio origen a un seguimiento más cercano de lo que los monstruos de Internet hacen con los datos emergentes, por lo que los próximos tiempos verán muchos intentos de mayor regulación. Definitivamente se acabó la era inicial de Internet, con características del jipismo.

Siempre en la línea de una mayor regulación, en distintas latitudes crecieron las presiones para que estas operaciones globales comiencen a tributar localmente. Pasó en Argentina y pasa en Europa, donde varios países, cansados de las demoras a nivel comunitario para definir un marco fiscal, comenzaron a aplicar sus propios impuestos. Una actitud que seguramente crecerá hasta tanto no tengan una voluntad común. Así, la frase “think globally, act locally” será reemplazada por “think globally, pay locally”.

Otro punto alto fue la guerra fría entre EE.UU. y China, que tuvo su impacto en el mercado tecnológico a través de las sucesivas medidas que marcaron negativamente a la operación de Huawei, especialmente a nivel de infraestructura de telecomunicaciones. Algo que llega justo cuando se planean los despliegues de las redes 5G.

Y hablando de 5G, finalmente este fue el año de los primeros lanzamientos comerciales, aunque algunos de éstos con notorias restricciones. Lo que sí parece evidente son dos cosas. Por un lado, que todavía la industria (léase proveedores y operadores) no se ha puesto de acuerdo en cuanto a cuál será el modelo de negocios apropiado para justificar las inversiones previstas. Por el otro, pareciera que en el corto plazo la oportunidad más concreta está por el lado del acceso inalámbrico fijo, una alternativa (al menos en los papeles) a la fibra hasta el hogar. Pero todavía 5G está y estará en los próximos meses, en etapa de experimentación no ya en el laboratorio sino en el terreno. No obstante, sí puede afirmarse que el 2018 fue el año de la campana de largada para 5G.

Fuente

Enrique Carrier